Enrique Dupré Ceniceros

Publicado: 11th Julio 2012 por Luis Angel Tejada Espino en Política

Las Fiestas del IV Centenario

A propósito de los festejos de la Ciudad de Durango, celebrando el 449 aniversario de su fundación, permítaseme hacer, en ese marco, una nostálgica remembranza de aquellas inolvidables fiestas de la Ciudad, que emocionó vívidamente a los duranguenses, y que convocó a la asistencia del Presidente de la República, Adolfo López Mateos y a muchos gobernadores. Las cosas pasaron así.

Tres motivos son por lo que recordamos más a Dupré Ceniceros; por su franca sencillez, por la monumental Plaza IV Centenario, construida por él, en conmemoración a los cuatrocientos años de la fundación de esta ciudad y por el movimiento del Cerro de Mercado, que afloró en su gobierno.

¿Quién de los que nos tocó vivir esa imborrable época no recuerda a ese gobernante tan “cam¬pechano”? Personalmente Dupré se abocó a promover esas históricas fiestas de la ciudad, y que en honor a ello, mandó edificar la majestuosa Plaza que luce hasta nuestros días frente al señorial edificio del Palacio de Gobierno, la Plaza IV Centenario.

El 8 de julio de 1963, cuando el crepúsculo había caído en nuestras angostas calles, después de un esplendoroso día en el Valle del Guadiana, miles de duranguenses nos remolineábamos con el sabor a fiesta, pues celebrábamos cuatro siglos de nuestra Villa de Durango; mis ojos de adolescente admiraban orgullosos esa iluminada Plaza. El centro de la ciudad vivía en plenitud el bullicio de su gente, David Saizar, la “Prieta linda” y Pepe Guizar, cantando las mañanitas desde la Plaza de Armas, a unos metros de donde se fundó nuestra ciudad (5 de Febrero esquina con Juárez).

Eran las postrimerías del mandato presidencial de Adolfo López Mateos, quien prácticamente se venía a despedir de Durango asistiendo al inicio de esas históricas fiestas, cuyo punto culminante fue la coronación de nuestra reina María Eugenia Cuevas con quien bailó parte de ese baile de gala, el nunca olvidado Presidente de México.

El ambiente festivo pues, invadía por completo nuestra centenaria ciudad, las pocas difusoras con las que contábamos, si no mal recuerdo XEND, XEDU, XECK y XEE, daban cuenta de ello y contribuían afanosamente a ese fin, las improvisadas instalaciones de las fiestas fueron en la vía pública, los bellos parajes del Parque Guadiana, nuestras legendarias Moreras y las Alamedas. La Banda de Guerra del Estado Mayor Presidencial obsequió a nuestra engalanada ciudad, un sonoro espectáculo que impresionó gratamente a los duranguenses.

Cual no sería el magnetismo del Gobernador Dupré, que cuatro mandatarios de otros Estados atendieron su invitación, para que asistieran a esa memorable celebración, puntuales estuvieron el Ing. José Isabel Rodríguez Elías de Zacatecas, quien se hizo acompañar por la Tambora de su Estado. El Gral. Praxedis Giner Duran de Chihuahua, con un grupo de ganaderos. El Lic. Leopoldo Sánchez Celis de Sinaloa, quien trajo al Ballet Folclórico de esa tierra vecina y la Banda de Sinaloa. Y el Lic. Rodolfo Breña, gobernante de Oaxaca, todos grandes amigos del Ejecutivo duranguense. Además estuvo el Lic. Alfredo del Mazo, entonces secretario de Recursos Hidráulicos (Papá de quien 25 años después fue precandidato a la Presidencia de la República, del mismo nombre).

La eximia cantante Fanny Anitúa, orgullo internacional de Durango y el pintor de las Estrellas, también duranguense Elías Rodríguez, los dos fueron invitados de honor, que presidieron ese inolvidable desfile nocturno iluminado con antorchas.

Mientras esto sucedía López Mateos recorría obras y recibía comisiones, asistió a un desayuno que le ofreció la Universidad Juárez, con Ángel Rodríguez Solórzano de Rector. También visitó las instalaciones de la Casa de la Juventud para inaugurarlas.

Lo anterior, trajo a la memoria que mi ya entonces inseparable amigo José Francisco con su hermano Luis Felipe Solís Muguiro y yo, junto con otra peña de adolescentes, nos lanzamos a la alberca de la Casa de la Juventud con traje de baño desde luego a petición del Director Lic. Héctor García Calderón, a fin de que el presidente viera a un grupo de jóvenes muchachos que habían aprendido bien a nadar en esa institución, como efectivamente así fue. Incluso, a escribir a máquina también ahí lo aprendimos (mecanografío personalmente mis artículos: Casi 50 años después de aquella fecha). Gracias a ello sigo en la vida a través de las páginas de este Diario, aunque fuese en el tercer turno, como dijo Ovstrosky, ‘el de la noche’; porque sufro de insomnio.

Prosigamos, con lo que hace inmortal a un hombre, sus obras. Electrificó San Juan del Río, Santa Clara y Cuencamé. Con financiamiento del Es¬tado, tendió una línea de transmisión que alimentó la energía a los pobladores de Tuitán y la Constancia, para apoyar el proyecto de la industrialización textil, como efectivamente se llevó a cabo.

De las nueve secundarias que alcanzó a construir, seguramente las más sobresalientes son las de Lerdo y Nombre de Dios. Fue la educación uno de los renglones que más favoreció su gobierno, pues fueron alrededor de medio centenar de escuelas primarias a lo largo y ancho de nuestra entidad, con casi doscientas aulas y siete casas del maestro. En este análisis retrospectivo observamos el hecho de que el 60% del presupuesto de egresos lo destinaba el ramo de la educación.

El hospital Regional, el Cerezo, el Centro de Capacitación Agropecuaria ‘Pastor Rouaix’, el Mercado Independencia, la planta alta del Mercado Gómez Palacio, la planta para elaborar desayunos escolares, y la nueva red de agua potable para la Ciudad de Durango, ponen de manifiesto el acelerado sentido social del gobernador que nos ocupa, Enrique Dupré Ceniceros.

Derrocado injustamente como gobernador Enrique Dupré Ceniceros

En el acostumbrado mirar retrospectivo de nuestros anales históricos, registramos a un hombre bueno y sencillo, Enrique Dupré Ceniceros, oriundo del municipio de Hidalgo, Ingeniero Agrónomo y Forestal de profesión, ex diputado Federal, Gerente de Banrural y ex senador de la república, que llega a la gubernatura del Estado al iniciar la década de los años 60’s.

En la anterior entrega escribimos algunas de sus obras, hoy continuamos. Merced a la amistad con los Gobernantes de Chihuahua y Sinaloa se ayudó a la pronta solución del espinoso conflicto limítrofe en estos estados y el de Durango, que ya había costado incluso algunas vidas.

En eso estaba Dupré en el otoño de 1965, entregando ochocientos mil durmientes para hacer un avance para el ferrocarril de El Salto a Mexiquillo y el antiguo terreno del Rastro sesenta viviendas y abriendo las calles Mascareñas y Santa María, y concluyendo la Presa San Gabriel. Acababa de entregar el camino de Santiago Papasquiaro a Tepehuanes, cuando…

El error de cálculo del gobernador Dupré de “jugársela” con Donato Miranda Fonseca, a la sazón secretario de la presidencia de la república que competía por la candidatura presidencial del PRI contra Gustavo Díaz Ordaz, Dupré organizó y lideró a más de una decena de mandatarios estatales en apoyo abierto a Miranda, ganándose la antipatía personal de quien poco después se ungiría como presidente de México, GDO.

EL PRINCIPIO DEL FIN
Iniciando su sexenio el presidente Gustavo Díaz Ordaz, la buena estrella de Dupré empezó a declinar, al menos así lo entendí al revisar esa parte de nuestro pasado histórico. El barco empezó a hacer agua, una caravana de campesinos de los municipios de Hidalgo, Rodeo y San Juan del Río, Dgo. coman¬dados por un aguerrido y respetuoso líder socialista, Álvaro Ríos de la UGOCEM, a quienes se le sumaron los estudiantes de la Normal Rural J. Guadalupe Aguilera, marcharon a pie por la carretera varios días, desde los límites de Chihuahua, rumbo a la Cd. de México.

Tuvo que interceptarlo en los límites del estado de Durango y Zacatecas, el entonces gobernador zacatecano “Chabelo” Rodríguez, un tipo muy entrón y atrabancado, quién increpó al dirigente duranguense acompañado de la policía estatal y en plena discusión derribó de un golpe en la cara al líder duranguense, cuando éste se refirió al presidente Gustavo Díaz Ordaz con palabras ofensivas, como “El Chango de Díaz Ordaz”, fue ese conflicto uno de los primeros detonadores sociales que se le salieron de las manos a don Enrique Dupré Ceniceros.

Por otro lado un grupo de connotados duranguenses entre los que se contaban a hombres del comercio, de la Empresa y de la Industria Forestal, le solicitaron al Gobernante en mención, que firmara un telegrama en el cual encabezara a este grupo dirigido a la Presidencia de la República pidiendo una audiencia con Díaz Ordaz, a lo que el mandatario estatal accedió a firmar dicha comunicación. Lo que seguramente molestó al Gobierno Federal, toda vez que se supone, los gobernadores tienen sus canales de expresión con los Presidentes; bien puede ser la Secretaría de Gobernación a la Secretaría Particular, pero no, firmar un telegrama encabezando a los que ya se sabe son sus representados, eso, olía a presión.

Recuérdese el estilo duro de Díaz Ordaz, si era renuente al diálogo, con mayor razón a las presiones. Más aún cuando le informaron en la Presidencia que el motivo de esta solicitud de audiencia, era para pedir al Presidente Díaz Ordaz un cambio en su política forestal, para que se replanteara de manera más racional la explotación de bosque por los propios duranguenses. Esto es levantar la veda fores¬tal, vía BOSQUES MEXICANOS A.C. y por el aprovechamiento del mineral del Cerro de Mercado.

Fue a finales del “mes de la Patria” del citado año del 1965 cuando se dio a la Audiencia con el Presi¬dente, quien de palabra, sólo de palabra, dijo simpatizar con el anhelo de los duranguenses en su legítima aspiración, por el aprovechamiento integral de sus recursos naturales, esto es Minerales y Forestales. Pero eso fue, visto al tiempo un doble lenguaje.

Lo que es la política… en aquella época en el fondo del Gobierno Federal vio con ‘malos ojos’ que el Gobernador Dupré en solidaridad con sus conciudadanos, entregó al Lic. Carlos Prieto, (Presidente de la Cía. Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey) una ponencia en la que el Gobierno de Estado y la Cámara de Comercio, insistía en la instalación de una Fundición para instalarse aquí en Durango; lo que es la preocupación más natural de un gobernante, promover la industria para generar empleos, les molestó, ¿cuántos intereses no habría que motivó el enojo presidencial?, tanta rigidez fue la que provocó más adelante, en el 68 el Movimiento Estudiantil de Tlatelolco. Esa fue una lección histórica.

Déjenme platicarles, a fin de que nos demos una idea de la injusta animadversión que le fue tomando el Presidente Díaz Ordaz al gobernador duranguense, que en esos días se celebraba una Asamblea Nacional de Cámara de Comercio de el País en la Ciudad de Torreón, promovida por los comerciantes de Durango y Coahuila, a la que asistiría Díaz Ordaz y desde luego, eran invitados los mandatarios esta¬tales de las dos entidades, Braulio Fernández Aguirre y Enrique Dupré Ceniceros, además de los tres poderes de los Estados.

Qué lejos estaba el Ing. Dupré de imaginarse, que iba a ser objeto de un desaire que rayaba en la grosería, pues un enviado del buen nivel le hizo saber -según se rumoró después- que el presidente no deseaba verlo en ese acto, que él no se presentara. Los demás integrantes de los poderes Legislativos y Judicial, así como don Andrés Arreola, su secretario particular ya en la Comarca Lagunera se quedaron extrañando la ausencia silenciosa del gobernante duranguense. Ya se han de imaginar la especulación que se desbordó incluso en la Prensa Nacional.

Pues bien, éstos fueron los prolegómenos que antecedieron al Movimiento Estudiantil del Cerro de Mercado, de esa mole de hierro que se convirtió en la manzana de la discordia, que finalmente, fue lo que le costó la gubernatura a un hombre bien intencionado. Movimiento Estudiantil del que hablaremos más ampliamente, que tuvo como desenlace, el arbitrario desconocimiento de los poderes del estado, decretado por la Gran Comisión del Congreso de la Unión, ordenado en un exceso de autoritarismo del presidente Díaz Ordaz.